Una jornada de fuerte conflicto se vivió este martes en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), luego de que se confirmara la desvinculación de decenas de trabajadores contratados del organismo. La decisión generó una inmediata reacción de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), que llevó adelante protestas en distintas dependencias del país y ocupó la sede central ubicada en el barrio porteño de Núñez.
El episodio estuvo acompañado por un importante despliegue de Gendarmería Nacional, que custodió el edificio y protagonizó momentos de tensión con manifestantes. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron empujones y forcejeos entre efectivos y trabajadores, mientras el gremio denunció una represión contra quienes reclamaban por la continuidad laboral de los empleados afectados.
Desde ATE sostuvieron que las cesantías alcanzan a profesionales, investigadores, técnicos y personal vinculado a áreas estratégicas del desarrollo nuclear argentino. El sindicato aseguró que se trata de un nuevo avance sobre organismos científicos y tecnológicos del Estado y advirtió sobre un posible proceso de desmantelamiento de capacidades acumuladas durante años.
La conducción de la CNEA rechazó esas acusaciones y afirmó que no se produjeron despidos de personal científico ni de especialistas nucleares. Según fuentes del organismo, las bajas corresponden a 61 contratos a plazo fijo que no fueron renovados y que, en su mayoría, pertenecían a trabajadores incorporados durante 2023. También señalaron que buena parte de los afectados desempeñaba funciones administrativas y que no existen nuevas desvinculaciones previstas en el corto plazo.
Sin embargo, trabajadores y delegados cuestionaron esa explicación y remarcaron que entre los contratados alcanzados por la medida hay ingenieros, técnicos y profesionales que participaban en proyectos vinculados al sector nuclear. Además, denunciaron que algunos contaban con evaluaciones de desempeño favorables y que sus antecedentes no habrían sido considerados al momento de definir los recortes.
El conflicto se produjo en un contexto de reducción de estructuras dentro de la administración pública nacional. Horas antes de la protesta, el vocero presidencial Adrián Ravier había ratificado la continuidad de la política de ajuste del empleo estatal y mencionó una reducción significativa en la estructura jerárquica de la CNEA.
Desde el gremio, en tanto, exigieron la reincorporación de los trabajadores afectados y reclamaron una instancia de diálogo con las autoridades del organismo. ATE sostuvo que las medidas de fuerza continuarán mientras no haya respuestas oficiales, mientras que el Gobierno defendió la decisión como parte del proceso de reorganización y revisión de contratos que se viene aplicando en distintos organismos públicos.