Sturzenegger quedó desplazado de la negociación tras el conflicto portuario y el Gobierno suspendió la desregulación


El Gobierno nacional dio marcha atrás con la desregulación del servicio de practicaje y pilotaje en ríos y puertos, luego de cuatro días de conflicto que paralizaron parte de la actividad portuaria y afectaron el comercio exterior. Como parte del acuerdo alcanzado con los representantes del sector, se suspendió la aplicación del decreto que había originado la disputa y se resolvió conformar una mesa de trabajo para elaborar un nuevo marco regulatorio.

La crisis también tuvo consecuencias dentro del Ejecutivo. Federico Sturzenegger, principal impulsor de la reforma, dejó de encabezar las negociaciones y fue reemplazado por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien condujo las conversaciones que permitieron destrabar el conflicto. Durante los días previos, el manejo del caso había generado cuestionamientos tanto desde el sector empresario como entre los propios actores involucrados.

El paro de los prácticos, pilotos y baqueanos había dejado más de 150 buques sin operar y provocó importantes pérdidas económicas, además de demoras en la actividad exportadora. La tensión escaló luego de que el Gobierno rechazara inicialmente modificar el decreto y advirtiera sobre posibles sanciones e incluso acciones penales contra quienes participaban de la medida de fuerza.

Qué incluye el acuerdo

Tras la negociación, las partes acordaron restablecer de inmediato el servicio de practicaje y pilotaje. Además, se estableció una reducción del 20% en las tarifas vigentes y la creación de una mesa intersectorial integrada por funcionarios nacionales, la Prefectura Naval, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación y representantes del sector, con el objetivo de consensuar una nueva regulación.

El acta firmada también dispone que el decreto quedará suspendido hasta que exista un acuerdo sobre el futuro esquema normativo. Durante ese período continuarán las reuniones entre el Gobierno y los prestadores del servicio para definir los cambios que regirán la actividad.

Mientras se desarrollaba el conflicto, cámaras empresarias vinculadas al comercio exterior habían manifestado su preocupación por el impacto de la paralización sobre la operatoria portuaria y por el riesgo de que embarcaciones fueran desviadas hacia otros puertos de la región. Con el levantamiento del paro, la actividad comenzó a normalizarse y el Ejecutivo buscará ahora avanzar en una nueva propuesta regulatoria mediante el diálogo con el sector.