Lo que debía ser una reunión de la Comisión Bicameral Administradora de la Biblioteca del Congreso terminó en uno de los episodios más bochornosos de la vida parlamentaria reciente. La Libertad Avanza forzó la designación de Nahuel Piccoli Fortuny como nuevo director coordinador general del organismo en una sesión que la oposición denunció como irregular, atravesada por una votación que debió repetirse tres veces y la polémica figura del candidato: exapoderado del partido en Río Negro, asesor y exsocio comercial del senador que lo propuso, y con una denuncia de violencia intrafamiliar reconocida por el propio interesado. Al salir del edificio, los legisladores libertarios José Peluc y Enzo Fullone fueron perseguidos por los pasillos, insultados en el hall y escupidos en la vía pública por trabajadores de la Biblioteca nucleados en la Asociación del Personal Legislativo.
La reunión comenzó con la elección de autoridades de la Bicameral: Peluc quedó como presidente, la radical Mariana Juri como primera secretaria y Fullone como segundo secretario. El conflicto estalló cuando Fullone propuso a Piccoli Fortuny para el cargo de coordinador, figura que reemplazaría a Alejandro Santa, un trabajador con más de dos décadas de trayectoria al que, según la oposición, fue presionado hasta aceptar el retiro voluntario. Las diputadas peronistas Sabrina Selva y Paula Penacca levantaron el guante de inmediato: descubrieron antes de la reunión que el candidato tenía una denuncia de violencia intrafamiliar con restricción perimetral, que era exsocio en una empresa constructora de Fullone y que había sido apoderado de LLA en Río Negro durante la gestión de la diputada Lorena Villaverde, quien enfrenta investigaciones en Estados Unidos por presuntas irregularidades. “Tengo aquí en mis manos una denuncia contra Piccoli, tiene una denuncia de violencia desde agosto de 2023”, denunció Selva en el recinto.
La primera votación terminó empatada en seis a seis porque Juri votó con la oposición. Lejos de aceptar un cuarto intermedio para analizar el expediente, como pedían los legisladores opositores, el oficialismo presionó para repetir la votación. La presión sobre la senadora mendocina fue tan intensa que según testigos tuvo que retirarse al baño, donde se la habría visto llorando. Piccoli Fortuny fue convocado a exponer su descargo ante la sala —pese a que el reglamento solo permitía el ingreso de un asesor por legislador— y no desmintió los cargos en su contra: admitió la existencia de “una medida preventiva” de violencia, aunque afirmó que ya estaba esclarecida. Tras escucharlo, Juri cambió su voto y en la tercera instancia la designación fue aprobada. “Es un mamarracho”, dijo Penacca, y los representantes del peronismo abandonaron la sala.
El trasfondo político y la caja que nadie menciona
Detrás de la pulseada por el cargo hay una lógica de poder que fuentes parlamentarias no dudan en señalar. Según trascendió, el nombramiento de Piccoli Fortuny fue la prenda de unidad entre Peluc y Fullone, que disputaban la presidencia de la Bicameral: el sanjuanino se quedó con la conducción del cuerpo y el rionegrino puso a un hombre de su confianza al frente de la Biblioteca. En ese esquema, habría intereses de los primos Martín y Lule Menem, que habrían enviado al joven Sharif Menem a supervisar la jugada con el objetivo de controlar las licitaciones de limpieza y seguridad del organismo. No es un detalle menor: la Biblioteca maneja un presupuesto que ronda los $2.000 millones anuales. “No se trata simplemente de un cambio de nombres: se busca poner bajo control político una estructura con recursos significativos y escasos niveles de exposición pública”, señalaron fuentes cercanas a la reunión.
La irregularidad también se extendió al procedimiento. La oposición denunció que el temario fue ampliado con la inclusión de la designación apenas un día antes de la sesión, violando el artículo 12 del reglamento de la Bicameral, que exige una notificación con al menos tres días de antelación. Sobre ese punto, Selva fue precisa: “La convocatoria llegó el 31 de agosto y la ampliación de temario nos llegó el 2 de septiembre, el mismo día de la reunión, de forma irregular”. Desde el bloque kirchnerista anticiparon que analizan judicializar la designación, y el gremio APL ya confirmó que irá por la misma vía.
La secuencia final fue caótica. Cuando Peluc y Fullone intentaron abandonar el edificio por Alsina y doblaron hacia Avenida Entre Ríos para escabullirse, los trabajadores los persiguieron. Hubo gritos, insultos y escupitajos. “¡Hijo de puta! ¡Qué vergüenza que un golpeador coordine la Biblioteca!”, cantaban los manifestantes. En el hall, el secretario general del APL, Norberto Di Próspero, encabezó la protesta de empleados que denuncian sueldos atrasados y el riesgo de cesantías. “La nueva comisión quiere echar trabajadoras y trabajadores con amplio conocimiento en esas tareas, dejan sin pan a familias legislativas”, explicó un dirigente gremial a los medios presentes. El episodio deja a la Biblioteca del Congreso en una situación de profunda incertidumbre institucional y con una disputa legal abierta que no hará más que escalar en los próximos días.